Venezuela la debió crear Dios una tarde que andaba especialmente feliz. Es imposible imaginar un país más hermoso … con un sol inapagable, playas exquisitas de aguas cristalinas sobre lechos de coral; desiertos y medanales que día y noche avanzan sin descanso con sus pies movedizos de arena; llanuras inmensas pobladas de historias, corocoras y garzas, donde los horizontes, como las estrellas, se van alejando a medida que uno los persigue; ríos caudalosos que van culebreando entre selvas infinitas; árboles frondosos que parecen sostener el cielo con sus brazos; lagos y lagunas encantadas, pobladas de leyendas y de magia; tepuyes, castillos de los dioses, que levantan sus frentes para asomarse al espectáculo maravilloso de la Gran Sabana; cascadas y raudales que van entonando con sus labios de agua el himno del amanecer de la creación; pueblitos montañeros que se acurrucan en torno a la torre valiente de su iglesia y se trepan a las raíces de la niebla y del frío; islas paradisíacas que parecen estrellas caídas en el cielo azul de nuestros mares; una enorme serranía habitada por el frailejón, el viento y la soledad; montañas corpulentas que agitan contra el cielo su bandera de nieve…; en abril y mayo, Venezuela llamea en los brazos de sus araguaneyes; todas las tarde Dios se despide de nosotros en los crepúsculos de Lara y en los atardeceres de Juan Griego y acuna nuestro sueño con el guiño sublime del relámpago del Catatumbo.

Pero la principal riqueza de Venezuela no son el petróleo, el hierro, el oro o el aluminio; ni su mayor belleza son el Salto Ángel o la Gran Sabana. La riqueza y belleza más importantes de Venezuela somos su gente; gente, que aunque sufrimos, no lloramos sino cantamos…»

Por Pérez Esclarin y Jesús Arnillas

Gracias al Ayuntamiento de Tres Cantos Festejos de Tres Cantos Sabor y Sazón Venezolano por la invitación y ayudarnos a hacer posible Un Paseo Musical por Venezuela!